Las lluvias registradas durante junio han mejorado de manera significativa las condiciones del campo, al alcanzar un promedio de 191 milímetros, cifra superior a la media habitual de 150 milímetros para este periodo.
Autoridades del sector rural señalaron que este incremento en las precipitaciones ha beneficiado el desarrollo de los cultivos y ha contribuido a elevar los niveles de almacenamiento en las presas, las cuales se encuentran actualmente entre el 60 y el 90 por ciento de su capacidad.
El panorama ha resultado favorable para el arranque del ciclo agrícola. En las zonas de riego, prácticamente la totalidad de las hectáreas ya se encuentra cubierta, mientras que en las áreas de temporal, productores avanzan en la siembra o preparación de sus tierras.
En estas últimas regiones, predominan cultivos como maíz y frijol, cuyos procesos de germinación ya han iniciado gracias a las lluvias recientes. No obstante, aún no se cuenta con una cifra exacta sobre la superficie sembrada en temporal.
Ante el riesgo de posibles afectaciones por lluvias excesivas, el comité de atención a contingencias climáticas ya sesionó para definir la contratación de un seguro agrícola catastrófico. Para este año, se contempla una cobertura de hasta 40 mil hectáreas, enfocada principalmente en respaldar a productores de temporal.
La inversión destinada a esta póliza supera los 10 millones de pesos, con el objetivo de garantizar apoyo económico a los agricultores en caso de pérdidas totales en sus cosechas.





